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El dinero que se escapa entre el precio y el cobro

El agujero de cambio que se abre entre que fijas el precio y cobras

Riesgo cambiario en un contenedor, línea por línea: el movimiento del euro que borra tu margen, cuándo termina la exposición y cuatro formas de gestionarla.

11 min
Buque portacontenedores amarrado en una terminal portuaria al amanecer, con grúas pórtico y contenedores apilados al fondo

Cuando compras en una moneda, vendes en otra y pagas o cobras semanas después de fijar los precios, el tipo de cambio entra en el deal como un socio al que nadie invitó. No pone capital ni firma el contrato, pero se queda con una parte del margen o te la regala, según hacia dónde se mueva, y lo hace sin que el precio de la mercancía cambie.

El riesgo de tipo de cambio (o riesgo cambiario) es la posibilidad de que el movimiento de una divisa cambie el margen real de un deal entre el momento en que se fija el precio y el momento en que el flujo en moneda extranjera se paga, se cobra o se cubre.

En el ejemplo de este artículo —un contenedor que compras en dólares y vendes en euros— el GP es de 2.091 € (un 6,3 % de las ventas). Basta con que el euro baje un 6,3 % frente al dólar entre que fijas los precios y pagas al proveedor para que ese GP sea cero. Con una caída del 10 % no ganas: pierdes 1.343 €. Abajo está la cuenta, cuándo termina la exposición, cuatro formas de gestionarla y cómo medirla en tus deals cerrados.

Dónde se abre el agujero

El mercado mueve el tipo; el calendario decide cuánto tiempo estás expuesto. Desde el día que fijas el precio de compra y el de venta hasta el día que compras los dólares con tus euros (o cubres esa posición) pasa un tiempo, y durante ese tiempo debes dólares que todavía no has comprado. Es una posición corta en dólares que nadie anotó en la hoja del deal.

El ejemplo: veinte toneladas de quinoa, compradas por 34.000 USD y vendidas por 33.000 €, ambos precios fijados el día 0. Con el euro a 1,10 dólares, la compra son 30.909 € y el GP es de 2.091 €. El proveedor te da 60 días para pagar, así que compras los dólares el día 60; el cliente te paga el día 75. Para aislar el efecto no hay más costes; en un deal real, el flete, el seguro y el resto solo restarían margen.

Línea de tiempo del ejemplo
DÍA 0                DÍA 60               DÍA 75
Precios fijados      Pagas 34.000 USD     Cobras 33.000 €
34.000 USD/33.000 €  (compras los USD)    del cliente
│                    │                    │
└─ exposición FX ────┘
                     └─ circulante ───────┘

La exposición cambiaria termina el día 60, cuando compras los dólares, aunque el cliente no pague hasta el 75. Esos quince días siguen siendo un problema, pero de otro tipo: pagas antes de cobrar, y eso es financiación del circulante y riesgo de crédito, no riesgo de tipo de cambio. Conviene medirlos por separado.

EscenarioEUR/USD al pagarCoste en eurosGP en eurosGP sobre ventas
Euro −10 %0,99034.343−1.343−4,1 %
Euro −5 %1,04532.5364641,4 %
Sin cambio1,10030.9092.0916,3 %
Euro +5 %1,15529.4373.56310,8 %
Euro +10 %1,21028.0994.90114,9 %
Ejemplo ilustrativo y redondeado: 20 t compradas por 34.000 USD y vendidas por 33.000 €, precios fijados el día 0 con el euro a 1,10 $. Los dólares se compran el día del pago; solo cambia el tipo de ese día.

La tabla se rehace con una calculadora: el coste en euros es 34.000 dividido entre el tipo del día del pago. Fíjate en la escala. Un movimiento del 5 % en cualquiera de los dos sentidos cambia el GP en más de 1.400 €, más de la mitad del margen del deal, sin que nadie haya negociado nada distinto.

Tipo de equilibrio
Tipo de equilibrio = Coste en USD ÷ Venta en EUR
                  = 34.000 ÷ 33.000 = 1,030

Caída tolerable del euro = 1 − 1,030 ÷ 1,100 = 6,3 %  (= GP ÷ Ventas)

Hay una regla cómoda detrás de esa fórmula: cuando compras y vendes en monedas distintas, tu margen en porcentaje es lo que la moneda puede moverse antes de que pierdas dinero. Un deal al 3 % tolera un 3 %. Vale aislando el cambio y manteniendo constantes el resto de costes; con flete, demurrage o reclamaciones por el camino, el margen real es menor y la tolerancia también. Si el plazo y la volatilidad de tu par hacen razonable un movimiento mayor, el deal está mal presupuestado aunque la hoja diga que es rentable. Pruébalo con tus números en la calculadora de riesgo cambiario.

Qué alarga la ventana y qué no

La ventana no son 60 días fijos, pero no todo retraso la alarga. Solo la amplía lo que desplaza el flujo que está en moneda extranjera:

  • Las condiciones de pago del proveedor: pagar a la vista o a 90 días no es solo un asunto de caja, también cambia cuántos días llevas una deuda en otra moneda.
  • Los retrasos que mueven el pago en dólares: una prórroga con el proveedor, una carta de crédito que se retrasa o una factura en dólares que llega tarde, como el demurrage, desplazan la fecha en la que compras la divisa.
  • Los retrasos que solo mueven el cobro: un buque que llega tarde o un cliente que paga a 90 días no alargan la exposición EUR/USD de este ejemplo, porque los dólares ya se compraron. Empeoran la financiación y el riesgo de impago, que son otros dos riesgos con su propia medida.
  • Las prórrogas verbales: «págame el mes que viene» es inocuo si afecta a un pago en tu moneda y es una apuesta sobre el cambio, que nadie anota, si afecta a uno en otra.

El caso inverso es igual de común. Un exportador latinoamericano que vende en dólares y paga costes locales en su moneda —transporte interior, proveedores, personal— está corto de moneda local: le perjudica que la moneda local se aprecie entre el precio y el cobro, porque cada dólar cubre menos costes.

Cuatro formas de gestionarlo

1. Cobertura natural: comprar y vender en la misma moneda

Si compras y vendes en dólares, con importes y fechas parecidos, la propia operación se cubre: lo que debes y lo que cobras se compensan y la exposición transaccional casi desaparece. Casi: quedan el desfase de fechas, la financiación y el beneficio, que habrá que convertir a tu moneda base en algún momento. A cambio, trasladas el riesgo a la contraparte, que a veces te lo cobra en precio. No siempre es posible: el cliente europeo suele querer euros.

2. Cubrir con un forward bancario

Un forward fija hoy el tipo al que cambiarás en la fecha de pago. Cierras el agujero, pero renuncias a lo que ganarías si el tipo se mueve a tu favor, y asumes un compromiso con el banco que sigue en pie aunque el deal se retrase o se caiga. Tiene sentido cuando el importe y la fecha son bastante ciertos. Ojo: el tipo forward no es el de hoy. Incorpora puntos forward que reflejan, entre otras cosas, el diferencial de tipos de interés entre las dos monedas, y el banco suma su margen y puede pedir líneas de crédito o garantías. Es la cobertura habitual, descrita en el glosario como hedging; cuánto cuesta y con qué condiciones depende de tu banco.

3. Opciones de divisa

Una opción de divisa, o una combinación como el collar, protege del movimiento adverso y deja parte de la ganancia si el tipo se mueve a tu favor, a cambio de una prima o de renunciar a parte de ese beneficio. Es más flexible que un forward y también más cara o más compleja. Suele tener más sentido cuando el importe o la fecha son inciertos, como en una oferta pendiente de adjudicar o en un embarque que puede retrasarse.

4. Asumirlo con una tolerancia escrita

No todo deal exige cobertura. La alternativa es decidir de antemano cuánto movimiento aceptas y presupuestar en consecuencia: si el margen en porcentaje no cubre la caída que consideras razonable para el plazo, o se cubre, o se sube el precio, o no se hace. Una variante barata es meter un colchón de cambio en el precio al presupuestar. Lo importante es que la decisión sea explícita y quede por escrito, y no una consecuencia de que nadie miró el cambio.

Cómo medirlo en tus deals cerrados

No hace falta un sistema nuevo. Con una tarde y los últimos diez deals en los que compraste y vendiste en monedas distintas se ve el patrón:

  1. Apunta tres fechas por deal: la de fijación de precios, la del pago al proveedor y la del cobro del cliente.
  2. Busca el tipo de cada fecha. El BCE publica un tipo de referencia diario para unas treinta monedas; vale como criterio común si no tienes el del banco, pero lo publica solo a título informativo y desaconseja usarlo en transacciones.
  3. Recalcula el GP con el tipo de la fecha de fijación. Ese es el margen comercial: lo que el trader negoció.
  4. Recalcula el GP con el tipo de la fecha en que compraste la divisa, o mejor, con los importes que el banco acreditó y adeudó de verdad.
  5. Resta los dos. La diferencia es el resultado de cambio. Ordena los deals por ella: si siempre va en el mismo sentido, no es mala suerte, es una posición que llevas sin saberlo.

El cambio es una de las desviaciones entre el margen previsto y el liquidado, junto al flete, el demurrage o las reclamaciones; el artículo sobre el margen que cobras las separa una a una.

Lo que hace Granel con esto, y lo que no

En Granel cada partida del deal lleva su moneda —hay seis: EUR, USD, GBP, BRL, ARS y COP— y el P&L y el cashflow se consolidan en la moneda base de tu organización con el tipo de referencia diario del BCE. Es una referencia de conversión y consolidación, no el tipo al que ejecuta tu banco: el BCE lo actualiza una vez al día y no es un tipo en tiempo real. Para ARS y COP el BCE no publica tipo, así que dependen de un proveedor adicional.

Al registrar un cobro o un pago puedes anotar el importe que de verdad pasó por el banco en la moneda del deal, o el tipo de su fecha valor. Cuando existe, esa cifra sustituye a la referencia diaria; si no la anotas, Granel convierte con el tipo diario y lo señala. Eso permite comparar lo presupuestado con lo que ocurrió, que es el último paso del método de arriba.

Lo que Granel no hace es contratar ni gestionar coberturas, forwards u opciones, ni conectarse a tu banco, ni darte tipos en tiempo real. Decidir si cubres y cerrar la operación sigue siendo cosa de tu banco; lo que cambia es que el deal ya sabe en qué moneda está cada importe, y el hueco entre el precio y el pago deja de estar en la cabeza de una persona.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza el riesgo de tipo de cambio?

Cuando fijas un precio o te comprometes a un pago en una moneda distinta de la tuya, y dura hasta que compras o vendes esa moneda, pagas, cobras o cubres la posición.

¿Cómo calculo cuánto movimiento de cambio aguanta mi margen?

Divide el coste en moneda extranjera entre la venta en tu moneda: ese es el tipo de equilibrio. Aislando el cambio y con el resto de costes constantes, la caída tolerable de tu moneda es el margen sobre ventas: un deal al 6,3 % aguanta una caída del 6,3 %.

¿Qué es una cobertura natural?

Compensar cobros y pagos en la misma moneda para que la operación se proteja sola, sin contratar ningún instrumento. Reduce mucho la exposición, pero no siempre la elimina: quedan el desfase de fechas y el beneficio.

¿Cuándo conviene usar un forward?

Cuando el importe y la fecha son bastante ciertos y el margen en porcentaje es menor que el movimiento que consideras plausible en ese plazo. Si la fecha o el importe pueden cambiar, una opción de divisa encaja mejor.

¿Un retraso logístico aumenta siempre el riesgo cambiario?

No. Solo si desplaza el flujo que está en moneda extranjera. Si ya compraste los dólares y pagaste al proveedor, un buque que llega tarde o un cliente que paga más tarde empeoran tu financiación y tu riesgo de impago, pero no la exposición al cambio.

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